LA VIDA QUE QUIERO

(dedicado a esa mujer que algún día llegará)

Llevo meses planteándola, no es cosa del confinamiento, nada que ver con lo que estamos viviendo.

He dedicado mi vida al trabajo, siempre he tenido la programación mental de dar más importancia a las cuentas que al cuidado del alma. Eso ha provocado jornadas maratonianas, semanas sin descanso… incluso cinco años seguidos sin disfrutar de vacaciones, ya que siempre lo he hecho con un portátil en las manos. Y siempre solo, sintiéndome terriblemente solo. No sé si esa soledad fue la causa de vivir así vida, no quiero dedicar un segundo de mi tiempo a analizarlo.

Esa actividad frenética me llenaba, o al menos eso creía yo… hasta que conocí a alguien que me hizo ver que en mis fotos pasadas, salvo en los momentos en los que estaba junto a mis hijos, solo había tristeza en la mirada, tristeza y soledad infinita. Sin ella pretenderlo, me descubrió la verdad: años y años sin disfrutar de la lectura por placer, de estar en silencio ojeando un buen libro, o escuchando el aliento de la persona a la que quieres. Años sin viajar sin rumbo programado, reírme como un niño o hacer el amor en la playa.

Ahora sé la vida que quiero, porque esa vida provoca todo lo contrario a lo que había sentido:

  • Quiero volver a disfrutar del trabajo, y realmente creo que lo estoy consiguiendo, porque me has enseñado que debo centrarme en lo que me apasiona.
  • Quiero llegar a casa y encontrarte, y sentir contigo que ha comenzado la mejor parte del día.
  • Quiero ver cómo dedicamos tiempo a la nada, o a todas las cosas de las que disfrutamos.
  • Quiero reírme contigo sin razón, o con esos detalles que me hacen reír hasta faltarme el oxígeno.
  • Quiero que me expliques esas cosas que yo no sé, y yo pseudoexplicarte las mías.
  • Quiero discernir la sutil diferencia entre tu respiración al estar despierta, a cuando caes rendida.
  • Quiero despertar jugando contigo, da igual el día de la semana, porque contigo todos los días de mi vida serán domingos
  • Quiero ver cómo nuestros hijos se alimentan de ti, y compartir ese momento contigo.
  • Quiero pasearte y, en cualquier esquina, apretarte contra mi cuerpo y robarte un beso.
  • Quiero estar en un restaurante contigo, sentir que estamos solos, y desear apartar la mesa para quitar todo lo que me impida llegar a ti.
  • Quiero protegerte, y que tú me dejes estar en tu regazo cuando yo te necesite.
  • Quiero besar tus lágrimas, pero que siempre sean de felicidad.
  • Quiero estar nervioso siempre, cada vez que pasees por nuestro hogar, y solo pueda pensar en cuánto te deseo.

Quiero muchas cosas, y todas necesitan de ti, como te he dicho alguna vez, mi alma es egoísta.

Ahora sé la vida que quiero, porque jamás he sentido tantas ganas de desnudar mi alma y dejarla a tu merced.

Gracias de corazón, porque la cambiaste tú, y lo has hecho para siempre.

Juanma de la Torre